Haciendo de la casa un lugar acogedor


“El hogar, debe ser el refugio sagrado de la vida” 
John Dryden


Feliz viernes!

Cómo se nota ya el calor! Aunque reconozco que es lo normal, dada la época del año en la que estamos. 
Seguro que más de un lector/a ya ha hecho el cambio de temporada en el armario. 

Os dejo unas cuantas recomendaciones, inspiradas, en las de “La magia del orden” de Marie Kondo. Es quizás ahí, cuando cambiamos el armario, cuando reparamos en la cantidad de cosas que acumulamos y guardamos en casa por todos sitios y la imposibilidad de que la energía fluya en la casa. 

No hay nada que nos cargue más las pilas, nos ayude a relajarnos y descansar que tener una casa acogedora, donde todo esté en su sitio. Aunque parece complicado, si nos ponemos a ello, es posible tener esa casa donde a pesar de poder tener mascota o niños, encontremos una calma que nos serene, siendo en definitiva, ese pequeño templo en el que refugiarnos y sentirnos más nosotros/as mismos/as.

A lo largo de nuestra vida, vamos desarrollando ese sentimiento de pertenencia y apego, en el que le damos a las cosas un determinado valor. Como quien se enamora de su monedero porque es el de toda la vida, o quien tiene esa camiseta de la suerte que a pesar de ser casi indecente ponérsela, le tienes tanto cariño que no puedes pensar en la idea de tirarla. 
Trasladamos ese sentimiento a las cosas y por eso, nos sentimos cómodos rodeados de “nuestras” cosas. 

Y como seguimos acumulando, lo vamos dejando ahí, y lo guardamos en el cajón, y luego lo cambiamos a otro sitio porque ya no va con el estilo de nuestra casa, y luego lo dejamos en el trastero porque no lo vas a tirar... “por si acaso”... Y llega el día en el que sabes que por más que lo alargues, terminará en una bolsa de basura.

Una cosa que me llamó la atención del libro de Kondo fue la parte del agradecimiento a las cosas por los servicios prestados. Sinceramente, nunca había reparado en ello hasta ese momento. 
Ciertamente estamos hablando de cosas materiales, pero han estado prestando un servicio para nosotros. ¿No es bonito pensar que esos zapatos nos han ayudado a llegar a algún sitio; que un frasco guardó en su interior un perfume que nos regaló alguien; o un bolso en el que llevamos los apuntes en la facultad? Al fin y al cabo, unos con mayor intensidad que otros, todas esas cosas han formado parte de nuestra vida. 

Después de esta pequeña reflexión, reconozco que conforme han ido pasando los años, me he vuelto algo más desprendida y he ido agradeciendo el tener más espacios donde no tuviera tanto acumulado, donde entrara la luz, donde fluyera la energía. En difinitiva, una estancia donde me sintiera cómoda y me transmitiera paz. 

El dormitorio es uno de los sitios que para mí, son sagrados. Huyo de la televisión en este lugar pues a pesar de la comodidad, no me gusta. Prefiero tener libros acumulados en la mesita de noche y leerlos poco a poco o ver en el Ipad algunas cositas. Deberíamos darle mucha importancia a esta estancia de la casa pues realmente es donde descansamos y dormimos; todos sabemos que es lo que más necesitamos hacer para afrontar no sólo las jornadas de trabajo, sino para encontrarnos bien y estar sanos.

Usar elementos naturales, colores blancos, maderas, linos, tonos tierra... La decoración es algo que me apasiona y todos los que están en la paleta de color en conexión con la naturaleza son los que personalmente más me invitan a relajarme.

Por otro lado, el olor de nuestro hogar es algo característico. Nos hemos acostumbrado a ello y salvo en ocasiones contadas, nos hemos acostumbrado al olor de nuestra casa. 
Si las velas son una opción que sin duda estaría en mi top de la lista, por la paz que me transmiten y porque dejan una fragancia ideal; los perfumes de interior son una opción perfecta para poner ese toque diferente a nuestra habitación.

La línea Rituals tiene varias muy diferentes. Podemos usar las brumas para las almohadas y cojines. También podemos usar los botes grandes de perfume de interior que echo tanto en el cuarto como en el armario, si en ese momento no estoy usando saquitos perfumados. Mi chico me regaló un pack completo de Happy Buddha (olor a naranja dulce y cedro) y me encanta. 
La opción más económica es usar un vaporizador y echar por ejemplo de los botes de litro de colonia de Lavanda, o brisa fresca. También podemos usar los mikados. Cada uno, según su gusto.

Espero que aprovechéis los días de finde para poner poco a poco vuestra casa, esa habitación o vuestro rincón preferido en el refugio perfecto. Entonces sí, estaréis en el hogar que os pertenece. 

Nos leemos en breve! Con amor,

Inma

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