Tiempos de cambio




“Las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes;
Sino aquellas  que se adaptan mejor al cambio”.
Charles Darwin


Feliz viernes,

Estamos inmersos en un mes de Noviembre que es el anticipo a muchos cambios. Quizás en parte marcados por el calendario, por encontrarnos con esa desnudez de las hojas, con ese ambiente que invita al recogimiento, a la transformación interior. Una parte de la naturaleza se queda aparentemente parada y otra, sigue su curso ofreciendo muchas opciones distintas. Los días son diferentes y la añoranza parece instalarse en nuestros cuerpos.

He de confesar que este tiempo me trae sentimientos encontrados: por un lado me encuentro tranquila y feliz en casa  y por otro, deseo salir ahí fuera y comerme el mundo. ¿Dónde estamos más cómodos? ¿Dónde nos sentimos más tranquilos?

Hay determinadas circunstancias, momentos, personas, situaciones o hechos que nos provocan un desequilibrio enorme en nuestro día a día, y posiblemente, cuanto más débiles estamos y más necesitamos de apoyo o tranquilidad, aparece ese hecho que nos pone como una brújula intentando encontrar el norte. Todos tendemos a pensar de forma negativa y nos enfrascamos en un bucle sin sentido, que nos hunde aún más.

Noviembre es ese mes de transición, que nos prepara para el fin de año, para muchos fin de un ciclo, una vuelta al ajuste de los propósitos que con tanta ilusión escribimos cada año, un poner un antes y un después. Sin embargo, todo ello, debería venir acompañado de un tiempo de transición, de preparación a este cambio.

¿Cómo nos enfrentamos a aquello que interrumpe en nuestras vidas y nos saca de lo que estamos acostumbrados? La mayoría de las veces le damos vueltas a la cabeza, pensando y pensando en lo mismo desde diferentes ángulos, como si ello hiciera que cambiara el hecho en sí.
Lo único que conseguimos con eso es embotar la mente y cansarnos emocionalmente ante algo que ya, no podemos cambiar.

La actitud que mostramos ante la vida es un reflejo de cómo nos encontramos por dentro. Ante la ansiedad de querer controlarlo todo, o de tener todas las respuestas a posibles preguntas que nos vengan... Qué fácil sería si consiguieramos fluir y dejar que todo pasara, ¿verdad? Porque al final, todo pasa.

Siempre estamos en tiempo de cambio o tranformación, pero este mes invita aún más a ello. Espero que aprovechéis el otoño para crecer interiormente, para aprender a ser felices y para prepararos ante cualquier situación que intente cambiar vuestro rumbo.

Nos leemos en breve.

Inma. 

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