Pan casero con masa madre hecho en casa!


El post de hoy está recién salido del horno, y además, literalmente. Los fines de semana son perfectos para aprovechar y hacer cosas de esas que no da tiempo a hacerlo por falta de tiempo y dedicación los días de semana.
 
Tras darle muchas vueltas, me puse manos a la masa y me inicié a hacer mi propia masa madre para poder hacer pan, de ese auténtico, del que de un día para otro sigue perfecto, el que no necesita más para saber a pan. Nos hemos acostumbrado al que venden ya precocido o el que te venden como casero pero que de un día para otro se vuelve o gomoso o una piedra, nada que ver con ese que comían nuestras abuelas o que se hacían en casa. Así que tras buscar y rebuscar recetas di con la que me gustó para hacer masa madre. Eso sí, si queréis degustar un auténtico pan casero hecho por vosotras mismas, os recomiendo paciencia y tiempo. Para tener la masa madre lista se tarda aproximadamente unos 5-6 días. La masa madre sólo lleva agua, harina de fuerza y harina integral. Con otro tipo de harina no se hace masa madre. Os aseguro que una vez la tenéis lista, os va a durar para siempre, y además, como me dijo una amiga: "quien tiene masa madre, tiene un tesoro". Hasta que no he sacad el pan del horno, no me he dado cuenta de lo cierto que es.
 
Para hacer un pan normal, que es lo primero que me decidí a hacer, lo hice con harina integral. Lo hice con estas proporciones:
 
 
 
-250gr de Harina de fuerza
-250gr de Harina integral
-250gr de Masa madre
-10gr de sal marina (no refinada)
-Media taza de agua mineral (unos 300gr)
 
Amasé todo en un bol de plástico y lo reservé durante unas 8h. Tened en cuenta que al no llevar levaduras artificiales, tenemos que dejar que la masa madre se mezcle bien con el resto de ingredientes. A las 8h notarás que ya ha subido. Es el momento de poner algo de harina en la encimera, en las manos y coger una bola aproximada del tamaño de vuestra mano. La amasáis, le echáis sal, le hacéis un corte, o le echáis como fue el caso de hoy, cebolla a un bollito y aceitunas negras a otro y lo dejáis un par de horas, para dejar que suba la masa. Una vez han pasado las dos horas, lo metemos en el horno, que debemos haber precalentado antes a máxima potencia.
 
En papel vegetal ponemos el pan y lo metemos en el horno, durante 10min a máxima temperatura, habiéndole echado un poco de agua salpicada para que coja humedad la masa. Pasados esos diez minutos, sacamos de nuevo (veremos que ya ha subido más la masa) y le echamos un poco más de agua. Ya lo dejamos una media hora.
 
El tiempo es orientativo. Va a depender del tipo de horno. Pero en cuanto veáis que ya está dorado, podéis sacarlo. Si os gusta el pan un poco más tostado, podéis dejarlo un poco más. Las saladillas están de vicio y el pan de cebolla o el de aceitunas... Es muy difícil decantarse por uno sólo!
 
Qué decir que una vez pruebas este pan no tiene nada que ver con el sabor del pan que puedes encontrar en cualquier establecimiento. Tanto en el olor como en el sabor vais a notar que es completamente diferente y muy rico. Incluso el primero que hagáis, va a estar mucho mejor que cualquier otro que hayáis probado.
 
Lo bueno de la masa madre es que la podéis guardar en el frigorífico (en un recipiente de vidrio), y cuando vayáis a usarla, sacarla unas 24h a temperatura ambiente para que se atempere, y poder volver a usarla. Si os gusta hacer cosas caseras, os lo recomiendo. Además, el olor que se queda en la casa después es muy agradable. ¿Os habéis animado a hacer pan casero alguna vez? ¿Vais a probar la masa madre? Disfrutad de lo que queda de domingo!
 
 
 

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